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octubre 21, 2005

Hoy volví a casa pensando sobre lo complicadas que pueden ser las decisiones que debemos tomar, muchas veces sin saberlo o quererlo y en como nos marcan de forma irreversible. Pensé en muchos tipos de argumentos para justificar distintas formas de vida y la que yo había elegido.
Afortunadamente, por esas casualidades increíbles que ocurren a veces, me encontré con esta frase que me mandó por mail ese mismo día una persona que aprecio mucho y que acabó con la marejada conspiratoria autodestructiva:



"Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría."

Herman Hesse
Demian (fragmento)

afortunado en el juego

agosto 14, 2005

La vida nos enseña una y otra vez. Lo mismo o distintas cosas, da lo mismo. Nos enseña. A la fuerza, sin querer o con la experiencia. De mí dicen que soy un tipo con suerte. De mí dicen que puedo convencer con las palabras, no es que no me guste, no lo desmiento, no lo afirmo. No quiero eso. Quiero convencer con la mirada, quiero convencerme y convencer con el corazón. Probablemente no lo haga porque siempre está roto. Probablemente porque me olvide de cómo era aquello de sentir y que sientan lo mismo. Algo de la magia se perdió. Últimamente noto que no me animo, no puedo, no se. Me pierdo. No me puedo jugar. Tengo miedo de conocer demasiado a la gente. Pasa. Y cuando me doy cuenta, es demasiado tarde. Es un miedo escénico terrible. Créanme que hoy en día, cambiaría toda la elocuencia por un poco de sentimiento. Y la verdad es que no tengo mas que eso. Y ya no se que busco, no se donde estoy. Se que vengo de un pasado mejor. Y no puedo ver sin tener los ojos abiertos. La vida nos enseña una y otra vez. Lo mismo o distintas cosas, da lo mismo. Nos enseña. El tiempo nos da la razón. Y siempre tengo el reloj atrasado. Cuando reacciono es muy tarde, cuando actúo es inútil, vacío, a nadie le interesa.
Con miedo no se puede vivir, pero tampoco sin sentimiento y cuando el sentimiento es el miedo, me cuesta vivir.
Ni siquiera soy malo. No quiero lastimar a nadie. Perdí mi capacidad de combate, de ir a la batalla y pelear, de sangrar y curarme. Me estoy desangrando. Agonizando. No sé si no estoy muerto ya. Puedo decir que tengo oportunidades. No las puedo valorar. No me da el corazón. Perdón.




Aquellos besos
Andrés Calamaro.

Aquellos besos que ya no vuelven
convierten mi vida en algo raro
tus besos eran mi faro
la única luz que guiaba mi rumbo
en la oscuridad del mar
y la tormenta
no existe nada igual
que aquellos besos míos, tus besos
aquellos besos tan dulces
como aquellos besos nuestros
que son del color de tu ropa interior
siempre me volvieron loco de amor...

mas guapa que cualquiera

junio 09, 2005

La vi algunas veces pero me alcanzó para conocerla.
Sus sueños eran alcanzables, su vista se perdía en ellos. Tenía esa capacidad que tienen algunas personas de perderse entre la multitud y viajar... viajé con ella y me encantó. La vida era tan sencilla según sus palabras que todos los problemas parecían desaparecer.
Una tarde frente al mar, compañía, comida casera y la certeza de una confianza que excedía el mundo en el que estaba era lo único que podíamos ofrecernos. No pedía nada mas. Con tantas cosas que hacer y un montón de objetivos que alcanzar me hizo ver en dónde estaba la verdadera felicidad.
¿Era todo tan ilógico de verdad? Cuestioné el porqué de la ambición, la necesidad de vivir en sociedad y hasta el significado de una infinidad de rituales que cotidianamente llevo a cabo. Sin embargo el sueño se escapó. Para ella alcanzaba con soñarlo, vivir como los demás quieren y cuando el corazón encuentre su sombrero, irse ahí, lejos de todo, cerca del amor y esperar morir. Esa era su misión en la vida. Nunca la pude calificar como simplista ni como soñadora. Era demasiado complicado para mi aceptarlo. Era muy alcanzable. Me costó un poco aceptarlo pero si la genialidad está en la simpleza, esa fue la mejor prueba posible.
No me pude encontrar a mi mismo en la medida en la que ella se lo merece, para mi vivir es mucho mas complejo, sobretodo siendo humano.
Cierta parte de mi, quiere ese final para mi camino.
Y la otra parte quiere ese mismo camino.
Ahora que lo pienso, en realidad no la conozco, pero no quiero arruinar esa ilusión. A veces avanzar es dar un paso al costado.