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blue skies from rain (let it bleed)

abril 17, 2008


El rey de las ilusiones taradas una vez más -y por penúltima vez- ejecuta su jugada.
Un tratado sobre el enroque largo de una torre sin flechas, una princesa atrapada y su inminente estrategia de captura.
Un pequeño vaya-a-saber-qué sobre el equilibrio y la forma más sana de canalizar la ilusión o mejor aún: Cómo poner en jaque al deseo elevándose con altura.


Asciendo. Hasta lo más bajo de mi precipicio. Esa es mi conjura.
Siempre que conocí al amor fue estando en lo más hondo de la mierda.
La sensación que siento cuando me rescatan, la limpieza, el renacimiento, una nueva era.
No me preguntes. Descubrime. No me cuestiones, desarmame. Construyamos. Desarticulame.
No importa si sos freak o normal, no importa si no te gusta el mate y sí el carnaval.

Acepto. Hasta el presente más oscuro. Esa es mi condición.
Siempre que encontré un milagro fue estando en la vía.
La sensación que siento cuando el ventanal se cae y corta, la sangre, las heridas, una nueva tarea.
No te ocultes. Escondete. No te traumes, hipnotizame. Ardamos. Encendeme.
No importa si sos un ángel o basura, no importa si odiás los bizcochos y amás las verduras.

Asedio. Hasta trascender el cuerpo y tener tu espíritu. Esa es mi ley.
Siempre que quise querer algo lo devoro.
La sensación que siento cuando dos almas vibran juntas, se funden, se consumen y se lastiman.
No tiembles. Latí. No te descuides, sorprendeme. Fundámonos. Masticame.
No importa si es real o imaginado, no importa si te digo que soy libre y estoy atado.


Porque ni una pastafrola y coca-cola o tu chetismo camuflado pueden cambiar lo que creés que no puedo ver.
Porque sin ilusión no se puede ver la realidad, porque la realidad no existe sin una excusa para vivir.
Porque sé de excusas y sé de realidades, como vos dijiste: "sobre vivir se trata la vida".

Dame fuego, yo tengo la lluvia.
Porque el viento siempre decide:
Hace que las llamas chicas se extingan,
y que las que valen la pena se aviven.

Simple. Hasta que algún día leas esto y el viento espero, me de la razón.